Mira,
Anoche estaba leyendo un libro que se llama "Dios, la ciencia, las pruebas".
La verdad es que me gusta leer información que vaya en contra de mis propias creencias, tanto para afianzarme, como para tener un nuevo punto de vista.
Una cosa me llamó la atención en el capítulo 2 del cual he hecho un vídeo en Instagram y que publiqué anoche.
Fue la historia de la hambruna que hubo en la década de 1950 en China a causa del exterminio de los gorriones que se comían el trigo.
El problema no eran los gorriones, en realidad los gorriones ayudaban a eliminar los bichos, esos mismos que terminaron acabando con todas las cosechas al no tener gorriones que se los comieran.
Pensé en cuántas veces buscamos solucionar un problema tomando decisiones donde no hay que tomarlas.
Por ejemplo, con la creación de contenido para las redes sociales.
Que si los hashtags, que si la portada, que si la calidad del vídeo en 4k, que si el micro…
Un montón de elementos a tener en cuenta para que finalmente tu contenido lo vean cuatro gatos.
Mucho esfuerzo y cursos vistos que solo funcionan para quien lo vende.
¿Te ha pasado?
¿Sabes qué descubrí con todos estos años de crear contenidos para redes sociales?
1. Que las redes están hechas para entretener más que para informar.
2. Que las historias son la mejor manera de entretener si quieres informar. Quizás nada que no sepas.
Pero también puede ser algo que no estás haciendo.
Escúchame bien:
Si quieres darle visibilidad a tu marca personal y posicionarte como un experto en tu sector, crear contenido en vídeo es el camino más efectivo.
Ahora bien, ese contenido en vídeo no puede ser cualquier contenido, debe ser entretenido y sobre todo que agregue valor.
Y la mejor forma de hacer ambas cosas, es contando historias.
Ahí lo tienes: contenido = vídeo = entretenido = historias.
Las historias son los gorriones que podrías estar matando para que tu contenido no triunfe.
Ahora podrías preguntarme, ¿pero Fabián, qué tipo de historias?
Pues aquellas que puedas relacionar con tu tema de expertise.
Desde hace algunos años uso una estructura, no solo para contar historias que resulten entretenidas sino también que me sirven para vender.