El mundo de la tecnología suele representar modernidad. Y
justamente cada detalle tecnológico que tenemos en la cotidianidad evidencia
los avances. Ahora existe tecnología para casi todo, mucha de ella impensable
hace años, toda normal hoy. Las nuevas generaciones no se imaginan como se
vivía sin esto o aquello, eso hace parte de un oscuro pasado y sabemos que
ahora todo es distinto.
Sin embargo, como humanidad no avanzamos al mismo ritmo de
la tecnología. Con el paso de los años decimos que somos una sociedad moderna.
Pero lo cierto es que seguimos sin serlo, los avances son lentos y son para
pocos.
Por ejemplo, hace 109 años murieron en un incendio casi 130
mujeres en EEUU, y fue a raíz de ese hecho que la ONU estableció el "Día
Internacional de la Mujer". Estas señoras pedían pago igual al de los
hombres y jornadas de diez horas.
Desde la modernidad diríamos: "qué barbaridad, menos
mal ahora todo es distinto". Y sí, en parte es distinto, para mí es
distinto, y para muchas de mis colegas, amigas y familiares. Pero lo es, porque
somos privilegiadas, la onda de modernidad nos benefició. De hecho, a gran
parte de la gente cercana nos parece un absurdo, además de un delito, que
discriminen a las mujeres o que les paguen menos, etc.