Infostealers la amenaza silenciosa que vacía tus datos



Los “infostealers” no hacen ruido, no muestran pantallas negras con letras verdes ni piden rescates. Operan en silencio, se infiltran por descuidos cotidianos y, cuando te das cuenta, ya copiaron contraseñas, cookies de sesión, tokens de autenticación, autofills del navegador, credenciales bancarias y accesos a tu correo o tu nube. Durante más de tres décadas he visto evolucionar el fraude digital y, hoy, puedo afirmar que los infostealers son la puerta de entrada preferida para el robo de identidad, el vaciamiento de cuentas y la toma de perfiles empresariales. En 2025, reportes y casos en Colombia y el mundo muestran su crecimiento, impulsado por campañas de phishing mejor escritas, malvertising en motores de búsqueda y paquetes pirata con “cracks” adulterados. La buena noticia es que hay una ruta funcional para prevenir, detectar y responder sin convertir la operación en un tormento tecnológico. 

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Los infostealers no se propagan solo por “usuarios ingenuos”; nacen de una economía del delito altamente profesionalizada. En mis consultorías he visto cómo un simple clic en un anuncio envenenado de un “descargador” popular instala, en segundos, un agente que exfiltra tu vida digital. No es ciencia ficción: a nivel global, mercados clandestinos venden “logs” con paquetes completos de identidad digital (navegador, cookies, contraseñas y accesos a 2FA vulnerados por token hijacking). En Colombia, el vector más frecuente sigue siendo el phishing por correo y mensajería: notificaciones falsas de transporte, bancos, plataformas de venta, “soportes” de facturación electrónica o invitaciones a documentos “compartidos”. En 2025, las variantes modernas ya no dependen de macros de Office; abusan de instaladores MSI, contenedores legítimos y empaques firmados, se activan por sideloading en Windows o invisibles a políticas laxas de endpoints. Y cuando la organización confía ciegamente en el antivirus gratuito, el atacante solo necesita una semana para secuestrar procesos y extraer sesiones activas.

El impacto empresarial se entiende mejor con una escena cotidiana: un jefe de cartera abre un “comprobante” adjunto en pleno cierre de mes; el archivo instala un infostealer que copia sus cookies y el token de la banca corporativa, luego se revende en un mercado clandestino a un “money mule” que automatiza transferencias por capas. No hay cifrado, no hay nota de rescate, y contablemente todo parece “movimiento interno”. El dolor llega después: fraudes, suplantaciones, órdenes de compra apócrifas, clientes estafados por correos que parecen tuyos, reputación en caída y, en muchos casos, investigación regulatoria por incidentes de datos personales. A escala familiar, el patrón se repite: un joven descarga un juego crackeado, se exfiltran cookies y autofills; al día siguiente, su correo “recupera” cuentas sociales, el atacante toma el WhatsApp Web y extorsiona con el contacto de sus padres. La tecnología cambió, la psicología del ataque no: urgencia, autoridad y promesa de ahorro absurdo.

Desde TODO EN UNO.NET trabajamos con un principio simple: la seguridad debe ser funcional, no ornamental. Antes de comprar herramientas, medimos exposición real. En 2025, el riesgo más subestimado son las sesiones persistentes en navegadores. La gente cree que “cerrar la pestaña” equivale a terminar la sesión, pero los tokens siguen vigentes y un infostealer los captura en milisegundos. Por eso empezamos por higiene de identidades: navegadores segmentados por rol, bóvedas de contraseñas con MFA robusta (no SMS), rotación automática y políticas de cierre de sesión en apps críticas. Integramos además endurecimiento en el endpoint: control de aplicaciones permitido/denegado, bloqueo de PowerShell inseguro para cuentas no administradas, auditoría de procesos y deshabilitación de ejecución de binarios en rutas de usuario. La meta no es convertir a tu empresa en un bunker, sino en un sistema inmune que detecta anomalías y acota daños.

En el mercado global, observamos picos de campañas que usan malvertising en buscadores: anuncios patrocinados que imitan a proveedores reales, con dominios gemelos y descargas contaminadas. En Colombia, pequeñas y medianas empresas caen por la presión del día a día: descargar “rápido” el convertidor PDF, el cliente VPN “gratis”, el “driver” milagroso. Cuando entrevistamos equipos, la conclusión es constante: nadie “quiere” abrir la puerta al atacante, pero el flujo de trabajo empuja a atajos. Por eso, nuestra intervención arranca con mapeo de flujos críticos y “puntos de prisa”: ¿dónde el negocio te obliga a descargar, compartir o instalar sin pensar? En esos nudos colocamos compuertas: repositorios internos de software verificado, listas de bloqueo dinámicas, filtros DNS con protección contra dominios recién registrados y resolución segura para evitar redirecciones. La reducción de superficie de ataque no es un proyecto heroico; es un hábito operativo.

En paralelo, trato el tema humano sin culpa ni miedo. Como fundador y consultor he aprendido que la vergüenza post-incidente paraliza más que el malware. Cuando un colaborador cae, lo último que necesita es señalamiento; lo primero, una guía clara de qué hacer en la siguiente hora: desconectar de la red, avisar, preservar evidencia, rotar credenciales y revisar sesiones abiertas en Google/Microsoft/servicios financieros. Si convertimos ese plan en un “reflejo” dentro de la cultura, el infostealer deja de ser una tragedia y pasa a ser un incidente contenido. Ahí entra la formación viva: simulaciones de phishing contextualizadas a tus flujos reales, ejercicios de “detección de rarezas” en correos y mensajes, y un tablero sencillo de indicadores: cuántas descargas desde dominios nuevos, cuántos binarios ejecutados fuera de “Program Files”, cuántos navegadores sin bóveda. Cuando el equipo ve el tablero, entiende el porqué de cada restricción.

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La respuesta técnica contra infostealers debe ser por capas, pero con fricción mínima para el negocio. En la práctica, una arquitectura funcional combina cinco pilares. Primero, identidad y acceso: MFA resistente a phishing (passkeys o FIDO2), políticas de sesión corta en apps críticas y detección de inicio de sesión desde ASNs o países atípicos. Segundo, navegador como perímetro: perfiles separados por función, extensión de seguridad que alerte sobre descargas de alto riesgo y bloqueo de cookies no esenciales del lado del servidor. Tercero, endpoint gestionado: EDR con capacidad específica para exfiltración de credenciales y memoria, listas de negación basadas en reputación y control de instalación por hash, no por nombre. Cuarto, red y DNS: resolveres con inteligencia de amenazas y política “deny new domains” en áreas sensibles durante ventanas críticas (cierres contables, nómina, tesorería), withlisting controlado por un responsable. Quinto, respuesta y continuidad: manual de 60 minutos, rotación automática de contraseñas para cuentas expuestas, cierre remoto de sesiones y reimaginado de equipos clave con plantillas inmutables.

El matiz regulatorio importa, especialmente en Colombia. Si manejas datos personales, cada infostealer es potencialmente un incidente de seguridad ante la autoridad. He acompañado casos donde, por ignorar esa dimensión, la empresa duplicó su daño: perdió la confianza de clientes y debió responder a requerimientos por tardar en notificar. Por eso integramos rutas de actuación que contemplan análisis de impacto (qué datos, cuántos titulares, qué riesgos), evidencias técnicas y comunicación transparente. Al cliente no le interesa la marca del EDR; le interesa saber si su cédula, correo y compras están a salvo. Y a tu equipo le interesa tener claro qué decir y cómo. En ambientes con facturación electrónica y portales de bancos, un token robado puede convertirse en “firmas” fraudulentas. El enfoque correcto no es punitivo: es metódico, con un lenguaje claro y pruebas de control; se puede aprender y mejorar sin destruir la operación.

Comparativamente, Latinoamérica registra un crecimiento sostenido en el mercado de “logs” robados, con precios más bajos que en Europa por la “percibida” menor seguridad de las pymes. Este diferencial atrae a bandas que automatizan la “pesca” masiva con infostealers genéricos y filtran luego por palabras clave: “banco”, “tesorería”, “factura”, “payroll”. El mundo empresarial colombiano, acostumbrado a resolver “al vuelo”, se vuelve especialmente vulnerable si mezcla dispositivos personales con cuentas corporativas: un navegador doméstico, con extensiones dudosas, termina sosteniendo la sesión de la tesorería. La recomendación práctica que implementamos es separar con rigor: dispositivo administrado para finanzas, con bóveda y perfil blindado; nada de redes sociales o extensiones no auditadas. No es elitismo digital; es sentido común aplicado a donde duele.

En términos de detección, la clave es dejar rastro útil. Un infostealer exitoso suele borrar huellas y vivir poco; por eso privilegiamos telemetría del momento de la descarga y de la ejecución. Activamos registro de creación de procesos, conexiones salientes anómalas, escritura en rutas de usuario poco comunes y acceso a archivos de perfiles de navegador (Login Data, Cookies, Web Data). No necesitas “hablar MITRE ATT&CK” para usar esto: necesitas dashboards sencillos que disparen preguntas oportunas. Cuando una gráfica de “descargas por dominio nuevo” se dispara, no esperamos al incidente; hacemos microcontroles y, si hace falta, bloqueamos temporalmente. También integramos “honey credentials” en equipos señuelo: si esas credenciales se usan, sabemos que hay exfiltración activa y aceleramos contención. Es una mezcla de oficio y disciplina, la misma que ha guiado mi trabajo desde 1988.

Otro punto sensible es el “Shadow IT”. En 2025, muchas áreas instalan pequeñas herramientas para “ser productivos”: conversores, compresores, automatizadores. No demonizo la iniciativa, pero pongo dos reglas de oro: si no está en el catálogo, no entra; si entra, entra con evaluación. Este filtro evita que un “installer” traiga consigo un ladrón de tokens. Cuando hablamos con equipos creativos o de ventas, suele surgir el miedo a “quitarles” sus herramientas. La solución es co-crear un catálogo vivo con alternativas seguras y procesos de solicitud ágiles. La seguridad gana cuando el usuario siente que la operación mejora, no cuando se impone un muro. Y eso, en mi experiencia, solo se logra con seguimiento cercano, retroalimentación y el compromiso de ajustar las políticas a la realidad del negocio, no a la comodidad del área técnica.

En el frente personal, el consejo que doy a familias y profesionales independientes es práctico y viable. Convierte tus navegadores en “ambientes” diferentes: uno para banca y trámites, limpio y sin extensiones; otro para lo social y el ocio; un tercero para trabajo con extensión de seguridad validada. Habilita passkeys siempre que puedas y guarda tus códigos de respaldo fuera del equipo. Desconfía de los “atajos” para descargar programas de pago “gratis”, y acostúmbrate a verificar la “URL real” de los resultados patrocinados: un par de caracteres distintos del dominio legítimo del proveedor son la diferencia entre trabajar seguro o regalar tus credenciales. Si una app te pide desactivar el antivirus para instalar, eso ya es una respuesta. Y si alguna vez sospechas que hiciste clic donde no debías, actúa como si fuera cierto: cambia credenciales, cierra sesiones, avisa.

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Durante más de tres décadas he visto que la diferencia entre un incidente y una crisis prolongada es la calidad de la primera hora. Si llegaste hasta aquí es porque te importa proteger lo esencial: identidad, clientes, flujo de caja y reputación. Desde TODO EN UNO.NET acompañamos a personas, equipos y organizaciones con una ruta que empieza por escuchar y entender cómo trabajas; no imponemos recetas, construimos decisiones con evidencia. En la fase inicial, analizamos tus flujos reales, medimos exposición de identidades y navegadores, y revisamos la superficie de ataque que importa para tu operación. Luego definimos una estrategia asequible y ejecutable: higiene de contraseñas y MFA, perfiles de navegador separados, catálogo de software verificado, EDR con detección de exfiltración y filtros DNS que corten campañas antes de llegar a tu gente. La implementación no es un maratón técnico, es un proceso acompañado, paso a paso, con responsables claros, indicadores simples y una meta medible: menos descargas de riesgo, menos ejecuciones sospechosas, menos sesiones expuestas.

Aumentamos la eficiencia de tu empresa con soluciones digitales y normativas. Esa es la brújula que nos guía cuando integramos consultorías administrativas, tecnológicas, de mercadeo digital, Habeas Data, facturación electrónica, automatización o inteligencia artificial, porque la seguridad no es un departamento aparte: es la condición que permite que la transformación funcione sin sobresaltos. Cuando mitigamos los infostealers, no solo cerramos una puerta al delito; habilitamos un ambiente confiable para vender, cobrar, pagar y crecer. Y cuando el proyecto “termina”, en realidad empieza otra etapa: seguimiento, actualización y mejora continua, porque el adversario cambia de táctica cada trimestre. El resultado que buscamos contigo es tangible: menos fricción para tu equipo, más control para tu liderazgo y una reputación que inspira confianza. Si necesitas una conversación franca, sin tecnicismos innecesarios y con soluciones que respeten tu realidad, aquí estoy. Demos el siguiente paso con serenidad y método; proteger lo esencial también puede sentirse ligero cuando se hace bien.

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Julio César Moreno Duque
Fundador – Consultor Senior en Tecnología y Transformación Empresarial
👉 “Nunca la tecnología por la tecnología en sí misma, sino la tecnología por la funcionalidad.”
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Queremos darle a conocer nuestra EMPRESA creada en 1995. Todo En Uno.Net S.A.S es fundadora de la Organización Empresarial Todo En Uno.NET. Todo En Uno.Net S.A.S. es una empresa especializada en brindar CONSULTORIAS Y COMPAÑAMIENTO en el área tecnológica y administrativa basándonos en la última información tecnológica y de servicios del mercado, además prestamos una consultoría integral en varias áreas como son: CONSULTORIAS TECNOLOGICAS, CONSULTORIAS EMPRESARIALES, CONSULTORIA MERCADEO TECNOLÓGICO, CONSULTORIA EN TRATAMIENTO DE DATOS PERSONALES, Y con todos nuestros aliados en la organización TODO EN UNO.NET

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