Si trabajas desde el computador, es probable que tengas abierto WhatsApp Web todo el día, pero sigas usándolo como si fuera solo una extensión del celular y no como una verdadera herramienta estratégica para tu negocio. Entre escribir correos, coordinar equipos, atender clientes y revisar indicadores, terminas saltando de una ventana a otra, perdiendo foco, contexto y, sobre todo, oportunidades de respuesta rápida. En paralelo, WhatsApp está preparando una serie de novedades para su versión web que pueden transformar esa experiencia fragmentada en un espacio de trabajo mucho más completo, con llamadas, videollamadas, mejor privacidad y funciones de productividad que hasta hace poco solo veíamos en plataformas especializadas. Entender a tiempo estos cambios te permite decidir cómo integrarlos a tus procesos antes de que la competencia lo haga por ti.
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Desde hace más de tres décadas he visto cómo cambia la forma en que las empresas se comunican y coordinan su trabajo. Pasamos del memorando en papel al correo electrónico, luego a los chats corporativos y hoy, te guste o no, WhatsApp se ha convertido en la puerta de entrada al día a día de muchas organizaciones. En Colombia y en Latinoamérica en general, buena parte de las conversaciones comerciales, de servicio al cliente e incluso de soporte interno se sostienen por esta aplicación. Lo que muchos olvidan es que esa realidad también llega a la pantalla grande: el navegador, el portátil, el equipo de escritorio de la oficina. Allí es donde entra a jugar WhatsApp Web, una versión que empezó siendo “solo para salir del paso” y que ahora está a punto de dar un salto que puede cambiar la productividad de tus equipos si la utilizas con criterio.
La noticia que disparó la conversación reciente es clara: los desarrolladores están trabajando en la incorporación de llamadas de voz y videollamadas directamente desde WhatsApp Web, sin necesidad de instalar la aplicación de escritorio y sin depender del teléfono como centro absoluto de la experiencia. La funcionalidad se encuentra en fase de prueba, pero las fuentes especializadas y reportes recientes coinciden en que permitirá llamar desde el navegador, ya sea en Chrome, Edge, Safari u otros navegadores compatibles, eliminando la barrera que hoy obliga a tener la app nativa para usar las llamadas en computador. Para cualquier persona, esto sonará a una simple comodidad. Para una empresa, es la posibilidad de consolidar comunicaciones en un solo entorno de trabajo sin fragmentar tanto la atención.
Imagina a un equipo comercial que hoy tiene que saltar entre Zoom, Teams, correos, WhatsApp en el celular y un CRM abierto en otra pestaña. Cada cambio de contexto tiene un costo cognitivo, un riesgo de error y una posibilidad de que se pierda un dato clave. Con llamadas y videollamadas integradas a WhatsApp Web, ese mismo asesor podrá conversar con el cliente, revisar el historial del chat, consultar el contrato en una pestaña contigua y compartir pantalla desde el navegador, todo sin depender de la batería del teléfono ni de la estabilidad del emparejamiento con el dispositivo móvil. Si se gestiona bien, dejas de tener una app de mensajería aislada y pasas a tener un hub de interacción mucho más integrado al trabajo real de la organización.
Para las pymes colombianas que rara vez cuentan con un ecosistema completo de herramientas empresariales, esto puede ser una oportunidad importante. Muchas empresas no tienen una suite de videoconferencia corporativa formal, pero todos tienen WhatsApp. Llevar esa experiencia a la pantalla del computador, con buena conexión, cámara estable y posibilidad de compartir documentos o enlaces en tiempo real, acerca a la pyme a algo más cercano a un “escritorio digital” profesional. La clave está en que no se convierta en más ruido, sino en una solución funcional que se alinee con procesos claros, protocolos de atención y reglas de juego sobre qué sí se atiende por WhatsApp y qué no.
En este punto vale la pena hacer una pausa y mirar el otro gran eje de la actualización reciente: la privacidad avanzada del chat. WhatsApp anunció una función que permite elevar la protección de conversaciones confidenciales, evitando que su contenido se exporte, se descargue automáticamente o se use como insumo para funciones de inteligencia artificial sin autorización. En términos simples, ya no se trata solo de que el mensaje esté cifrado, sino de que puedas reducir la circulación no controlada de información sensible más allá de la propia aplicación. Para organizaciones que manejan datos personales, temas estratégicos, información financiera o conversaciones de juntas directivas, este ajuste deja de ser un detalle técnico y se conecta directamente con el cumplimiento normativo y el Habeas Data.
Aquí es donde la conversación deja de ser puramente tecnológica y se vuelve empresarial. Si tu equipo de trabajo ya utiliza WhatsApp Web para atender clientes, coordinar tareas o incluso tomar notas rápidas de decisiones, cada nueva función puede jugar a tu favor o en tu contra según el nivel de madurez de tus procesos. Más poder en la herramienta sin gobernanza significa más riesgo; más poder con una política clara, acompañada de formación y controles mínimos, significa más productividad y más trazabilidad. En otras palabras, no basta con celebrar que ahora podrás hacer videollamadas desde el navegador: necesitas definir quién puede usarlas, para qué casos, cómo se documentan las decisiones que se tomen allí y qué no se debería tratar por ese canal.
En paralelo, WhatsApp está incorporando otras capacidades que, aunque no sean exclusivas de la versión web, terminan impactando la forma en que trabajamos desde el computador. Vemos pruebas de funciones de inteligencia artificial para resumir conversaciones extensas, reorganizar información y ayudar a ubicar mensajes clave en hilos muy largos. También empiezan a aparecer conceptos como los “guest chats” para conversar con alguien sin compartir el número personal, y se consolidan las comunidades con mejores roles y controles para administradores. Todo esto, trasladado al ecosistema de trabajo de una empresa, abre la puerta a modelos de atención más segmentados, con canales más limpios y roles más claros entre quienes atienden, quienes supervisan y quienes toman decisiones.
Si miramos el panorama completo, lo que está ocurriendo con WhatsApp Web no es solo una actualización funcional, sino un acercamiento progresivo a lo que antes era terreno exclusivo de plataformas de colaboración empresarial. Llamadas, videollamadas, privacidad reforzada, posibles resúmenes automáticos, comunidades más estructuradas y mejores controles de administración dibujan un escenario donde el navegador se convierte en un tablero central de coordinación. La pregunta que debe hacerse un empresario no es “qué trae nuevo WhatsApp”, sino “qué quiero lograr con mi comunicación digital y cómo encaja WhatsApp Web en esa estrategia sin convertirse en el dueño de mi empresa”.
En más de treinta años asesorando organizaciones he visto dos extremos: las que prohíben tajantemente WhatsApp en el entorno laboral y pierden cercanía con sus clientes, y las que abren la puerta sin ningún criterio, dejando que la app se convierta en el único canal para todo, sin registro adecuado ni trazabilidad. La evolución de WhatsApp Web nos obliga a buscar un punto intermedio más inteligente. No se trata de apagar la herramienta, sino de integrarla con responsabilidad: definir qué procesos se soportan allí, quién responde, en qué horarios, qué conversaciones deben migrarse luego a sistemas formales (CRM, ERP, herramientas de tickets, actas de junta) y cómo se preservan las evidencias en caso de requerimientos legales o regulatorios.
En este contexto, la llegada de las llamadas y videollamadas desde el navegador, sumada a la privacidad avanzada del chat, debería activar en los directivos una conversación seria sobre gobierno digital. No es exagerado decir que muchas discusiones de junta, decisiones de crédito, acuerdos de pago o instrucciones laborales ya se están dando en chats y grupos de WhatsApp. Si a eso le agregas videollamadas desde WhatsApp Web, lo que tienes es un espacio híbrido donde texto, audio, video y archivos coexisten sin que siempre haya una metodología clara de registro. El riesgo no está en la función en sí, sino en la ausencia de reglas.
Por eso, antes de celebrar la próxima actualización, te invito a que hagas tres movimientos muy sencillos dentro de tu empresa. Primero, mapea cómo se está usando hoy WhatsApp Web: para qué, por quién, con qué tipo de clientes o proveedores, en qué momentos del proceso comercial o operativo. Segundo, identifica qué de eso debería formalizarse: cotizaciones, acuerdos, autorizaciones, instrucciones críticas, temas sensibles de datos personales. Tercero, decide qué quedará en WhatsApp y qué debe tener un doble registro en tus sistemas centrales, ya sea para efectos contables, contractuales, tributarios o de cumplimiento. A partir de allí, nuevas funciones como las llamadas desde el navegador dejan de ser “juguetes” y se convierten en herramientas alineadas a una ruta clara.
En muchas empresas con las que trabajamos, este ejercicio ha sido revelador. Encontramos asesores que atienden al mismo cliente desde el celular personal, el WhatsApp Web del computador y el teléfono fijo de la oficina, sin registro integrado. Vemos coordinadores que responden dudas críticas en grupos informales sin incluir al área de cumplimiento o a la gerencia. Detectamos jefes que dan instrucciones sensibles por notas de voz y nunca las trasladan a un canal formal. Si sumas a todo esto la posibilidad de hacer videollamadas desde WhatsApp Web y compartir pantalla con documentos confidenciales, entiendes por qué la conversación ya no puede quedarse solo en “qué tan buena es la nueva función”, sino en “cómo la gobernamos para que juegue a favor de la organización”.
En este nivel, WhatsApp Web se cruza directamente con la protección de datos personales y la regulación colombiana. Las empresas están obligadas a garantizar que los datos que recolectan, almacenan y usan tengan medidas de seguridad adecuadas y no se expongan más allá de lo necesario. Si tus equipos atienden a los clientes desde el navegador, comparten pantallazos de sistemas internos o envían documentos sensibles sin control, no basta con que WhatsApp declare un ajuste de privacidad avanzada: la responsabilidad final sigue siendo tuya como organización. La herramienta te ayuda, pero no te reemplaza en términos de gobierno y cumplimiento.
Es aquí donde la asesoría externa marca la diferencia. No se trata solo de conocer la noticia del día, sino de aterrizarla en decisiones concretas: rediseñar políticas de uso de WhatsApp en la empresa, crear protocolos de atención por canales digitales, formar a los equipos en buenas prácticas de comunicación y revisar cómo integrar estos flujos con tus sistemas de información y tus obligaciones legales. En Todo En Uno.NET hemos acompañado durante años a empresas que pasaron de usar WhatsApp de forma caótica a incorporarlo como parte de una arquitectura de comunicación clara, donde cada interacción tiene un propósito, un responsable y una ruta de seguimiento.
Al mirar hacia el futuro inmediato, es razonable anticipar que WhatsApp Web seguirá agregando capas de inteligencia y funcionalidad. No solo veremos llamadas y videollamadas más integradas, sino también mejoras en búsqueda, filtros más avanzados, automatismos que permitan clasificar conversaciones, potenciales integraciones con herramientas de productividad y, muy probablemente, más funcionalidades asociadas a inteligencia artificial, tanto para usuarios finales como para empresas. El reto, repito, no está en la tecnología, sino en la intención con la que la incorporas: puedes convertirla en un aliado estratégico para tu modelo 2026–2030 o dejar que se convierta en otro canal más de ruido, saturación y riesgo.
Desde la experiencia acumulada en procesos de automatización y modernización, sé que la clave está en diseñar la experiencia digital completa, no en reaccionar función por función. Si decides integrar las nuevas capacidades de WhatsApp Web en tu operación, hazlo como parte de un mapa más amplio: qué papel juega frente a tu CRM, tu sistema contable, tu plataforma de facturación electrónica, tus canales de soporte y tus herramientas colaborativas. Y, algo aún más importante, qué papel quieres que juegue en la cultura de tu organización: ¿será un canal informal “para salir de apuros” o una pieza formal de tu estrategia de comunicación y servicio? Esa decisión, más que la tecnología, es la que marca la diferencia entre improvisación y transformación real.
También es importante reconocer que no todas las conversaciones deben pasar por WhatsApp Web, por más cómodo que sea. Hay temas que requieren un correo formal, otros que merecen una reunión estructurada con acta, algunos que se atienden mejor en un sistema de tickets y varios que deben quedar exclusivamente en canales internos por razones de seguridad. El hecho de que puedas hacer videollamadas desde el navegador no significa que todas tus reuniones deban migrar allí. La madurez está en saber elegir el canal adecuado para cada interacción, y en asegurarte de que tu equipo entienda y aplique ese criterio en el día a día.
Si hoy sientes que tu empresa “vive” en WhatsApp, esta es una excelente oportunidad para poner orden antes de que la herramienta siga creciendo en funcionalidad. Revisa quién tiene acceso a qué, cómo se manejan las conversaciones críticas, qué pasa cuando un colaborador se retira, cómo se resguardan pruebas en caso de un conflicto, qué políticas existen respecto al uso de dispositivos personales versus equipos corporativos. Las novedades de WhatsApp Web te empujan a dar este paso, porque cada nueva capacidad amplifica tanto los beneficios como los riesgos. Vale más adelantarse, diseñar con calma y acompañar a los equipos, que salir a apagar incendios después.
En ese camino, integrar la visión de transformación 2026–2030 es esencial. No se trata solo de “estar al día” con las apps de moda, sino de construir una cultura digital donde las herramientas se eligen y se configuran al servicio de la estrategia, no al revés. WhatsApp Web, con sus próximas funciones, puede convertirse en una pieza muy valiosa de ese rompecabezas siempre y cuando la mires desde la funcionalidad: cómo mejora la experiencia del cliente, cómo reduce tiempos, cómo ayuda a documentar mejor, cómo se articula con tus obligaciones legales y cómo fortalece tus flujos de trabajo en vez de fragmentarlos.
Cuando miro hacia atrás y recuerdo los años en los que teníamos que convencer a las empresas de que un correo electrónico podía ser un canal formal, sonrío al ver que la historia se repite. Hoy el reto no es el correo, es WhatsApp y, en particular, su versión web. Igual que entonces, el camino pasa por combinar criterio, formación y tecnología bien implementada. No necesitas convertirte en experto técnico, pero sí en un líder que comprende el impacto de estas decisiones en la productividad, en la reputación y en el cumplimiento normativo de su organización. Para eso estamos: para acompañarte a traducir noticias tecnológicas en decisiones estratégicas que se sienten en la caja registradora y en la tranquilidad con la que duermes cada noche.
Durante más de treinta años he acompañado a empresas que sienten exactamente lo que probablemente estás sintiendo ahora: una mezcla de curiosidad, presión y cansancio frente a tantos cambios tecnológicos. El desafío con WhatsApp Web y sus nuevas funciones no es la novedad en sí misma, sino la sensación de que, si no haces algo, la herramienta va a seguir creciendo por su cuenta hasta convertirse en un monstruo difícil de controlar. Por eso prefiero que veas este momento como una oportunidad: estás a tiempo de rediseñar cómo se comunican tus equipos, cómo documentan lo que deciden y cómo protegen la información que circula a diario en tu organización. La tecnología adecuada, bien aterrizada, no complica la vida; la simplifica y libera capacidad mental para lo que realmente importa.
Desde TODO EN UNO.NET acompañamos ese proceso con una mirada integral. Empezamos por escuchar tu realidad, entender cómo se está usando hoy WhatsApp Web en tu negocio y detectar los puntos donde se pierde tiempo, se diluye la información o se abre una puerta innecesaria a riesgos legales y reputacionales. A partir de ahí, construimos contigo una hoja de ruta que conecta análisis, estrategia e implementación práctica: políticas claras de uso de canales, procesos de atención al cliente más ordenados, integraciones básicas con otras herramientas que ya tienes, formación a los equipos y criterios para decidir qué conversaciones se atienden en WhatsApp y cuáles deben migrar a otros espacios. En muchos casos, complementamos este trabajo con consultorías administrativas, tecnológicas, de mercadeo digital, Habeas Data, facturación electrónica, automatización e inteligencia artificial aplicada, siempre con un objetivo: aumentar la eficiencia de tu empresa con soluciones digitales y normativas, sin perder de vista a las personas.
Lo más valioso de este acompañamiento no termina cuando se cierra un proyecto. Nuestra visión es de largo plazo: ayudarte a consolidar una cultura donde las decisiones sobre tecnología se tomen con criterio, donde los cambios de las herramientas no te sorprendan, sino que encuentren una organización preparada para aprovecharlos. Cuando una empresa asume con madurez el uso de canales como WhatsApp Web, pasa de sentir que la tecnología la arrastra a experimentar que tiene un aliado para llegar más lejos, con más orden y con más tranquilidad. Si al terminar de leer este blog sientes que necesitas dar un siguiente paso, no es casualidad: es un buen momento para conversar, revisar tu situación actual y diseñar juntos una ruta funcional que te permita aprovechar estas novedades sin perder el control de tu empresa.
¿Listo para transformar tu empresa con tecnología funcional?
Cada decisión que tomes hoy sobre cómo usas WhatsApp Web puede acercarte a una empresa más ordenada, más segura y más humana.
